DICCIONARIO 1: EL USO DE LA PIEL EN EL TAPIZADO DE SOFÁS

En Salón internacional somos nº1 en sofás de piel 100% vacuno en Aragón desde hace más de 50 años y en este apartado queremos compartir todos nuestros conocimientos sobre los tapizados de piel para que nuestros clientes estén informados, conozcan todas las posibilidades y en caso de que se decanten por esta opción, sepan como cuidar, mantener y mimar su sofá.

Desde que los seres humanos habitaron el planeta tuvieron que hacer frente a su climatología y aprender como protegerse del frío. Al principio cazaban para alimentarse, pero pronto empezaron a emplear las pieles de los animales como vestimenta.
Descubrieron que la piel de los animales era un material duro y muy resistente, que se adaptaba bien para la fabricación de vestidos, calzados y muchos otros complementos, tanto de uso personal como para el trabajo, ocio, descanso…
Su aplicación a la tapicería comenzó con la piel de cabra que era dura, rústica e incómoda. Además, su alto precio solo la hacía accesible a las personas más ricas y poderosas.
La piel que usamos hoy en día en la tapicería de sofás es de vacuno. Estos vacunos provienen de granjas donde están cuidados y bien alimentados, lo que favorece mucho la calidad de la piel (riqueza en grosor, elasticidad, imperfecciones de picaduras, cicatrices…)

El proceso de curtido de las pieles es largo: Nada más llegar a la fábrica se introducen en grandes recipientes con abundante agua y están dando vueltas durante horas para lavarlas bien. Una vez lavadas, se separa la grasa de la piel. Esta grasa es lo que se conoce como serraje, un material más duro y barato que se utiliza para marroquinería, bolsos, calzado y complementos.
Una vez curtida la piel empieza el proceso de la selección de calidad en base a las imperfecciones de cada pieza:
– El 20% de las pieles logran el calificado de «salvajes», la gama más alta debido a la inexistencia de imperfecciones. Al no tener que ser tratadas en absoluto, su porosidad natural es del 90%, muy superior a muchas telas que se utilizan hoy en día, haciéndola un material perfecto para transpirar y mantener la temperatura tanto en invierno como en verano.
– Aproximadamente el 30% de las pieles muestran pequeñas marcas. Estas pieles se pasan por una esmeriladora muy suave que las elimina y permite utilizarlas. El tratamiento reduce la porosidad de la piel al 70%, por ello estas pieles son algo más baratas.
– Por último, el 50% de las pieles suelen llevar marcas más grandes y difíciles de ocultar. Sobre estas se lleva a cabo el mismo procedimiento antes mencionado pero más intenso, de modo que el acabado es bueno, pero la porosidad se ve mermada hasta un 50%.
Las pieles hasta ahora mencionadas son las que en mayor o menor medida tienen marcas superficiales, pero cuando estas son más profundas el tratamiento es diferente: La piel se deja más gruesa para poder realizar bien el esmerilado, pero el grosor la hace más dura y reduce su porosidad a un 20%.
Pese a que la calidad y duración de las pieles será la misma, en base a lo natural que sea y el tratamiento que lleve los precios y el confort varían.
El último toque es el tintado que puede ser de dos formas: El tintado a la anilina es un proceso natural que deja la piel muy suave y esponjosa, como ejemplo podemos poner los guantes de piel de lujo. Es la elección de los «entendidos en piel» pero muy delicado y fácil de marcar con cualquier roce. Por otro lado está el fijado de color, el método empleado comúnmente en los sofás, que favorece el mantenimiento.
Pero todo este camino no es el único motivo para que las pieles sigan siendo el tapizado más caro del mercado. Las pieles tienen las medidas y forma irregular del animal del que provienen, mientras que las telas se fabrican con anchos fijos muy grandes. De esta manera, en el caso de las telas se puede aprovechar cada centímetro y para hacer la misma pieza en piel, se necesitan varias pieles. Por ejemplo, para la fabricación de un sofá se necesitan aproximadamente 6 pieles.

El mantenimiento de la piel es muy sencillo y tan solo debe realizarse cada 2 ó 3 años. Recomendamos hacerlo antes de un viaje o unos días fuera de casa porque es preferible dejarlo reposar durante unos días.
– Limpiamos bien el sofá para dejar la superficie libre de polvo o suciedad que se haya podido quedar.
– Lo cubrimos con una finísima capa de crema hidratante (la que se usa para el cuerpo humano sirve). Lo oportuno es dejarlo reposar mínimo 2 ó 3 días.
– Tras el tiempo de reposo, tan solo hay que pasar un trapo por todo para poder limpiar los posibles restos que queden.
Pronto notará como la piel es más agradable y cómoda ya que habrá absorbido la crema hidratante.
Cualquier mancha se puede quitar bien con quitagrasas (KH7) frotando muy suave. Una vez eliminada la mancha se frota con un paño húmedo y se da un poco de crema hidratante para compensar el desengrasante.

Detalle de la piel

Amplia gama de colores

*Los colores pueden variar debido a la calidad de la pantalla.
*No todos nuestros modelos pueden fabricarse en piel.
Para más información puede visitar nuestros establecimientos en Zaragoza, o escribirnos un correo a sofassaloninternacional@gmail.com